Tarea 4. (0–7)
Vas a leer dos textos. Elige la respuesta correcta para las preguntas 4.1.–4.7. de entre
las cuatro opciones que se ofrecen (A, B, C o D) y márcala con un círculo.
Texto 1
Mi padre era un jugador empedernido de cartas. Desde siempre. Yo creo que se pasó unos
veinte años yendo a jugar a diario, siempre que no estaba de viaje. Sonreía cuando se
marchaba a la partida. Sus partidas comenzaban a las tres de la tarde, y cumplía los horarios
a rajatabla. De modo que había que comer a las dos en punto para que pudiera llegar a la
partida de las tres, que se celebraba en un sitio muy popular en Barbastro llamado la Peña
Taurina, un lugar en donde se exhibía en la pared una cabeza de toro disecada. Yo, de niño,
me quedaba mirando esa cabeza con una mezcla de espanto y de ternura. Mi padre era
experto en dos juegos, el que más me gustaba era el pumba, después el guiñote. Jugaba de
tres a siete de la tarde. A veces, de muy crío, iba a verle jugar. Se disgustaba con sus
compañeros de mesa. Era estricto e inflexible y siempre tenía razón. Se jugaban el café o una
copa de coñac. Las cartas eran su paraíso. Jugaba por deleite del azar. Jamás por dinero.(…)
De niño, nunca pude entender por qué le gustaba tanto jugar al pumba, por qué dedicaba
tanto tiempo a las cartas, pensaba que ese tiempo me lo debía a mí. Era un jugador famoso
en el pueblo. Muy temido, porque ganaba siempre y si no ganaba, la culpa era de los otros.
Mi padre se enfadaba mucho cuando tenía cuarenta años; de los cuarenta a los cincuenta
fue el tiempo de su ira. Luego se calmó. Cuando más se calmó fue cuando se hizo
septuagenario. Hasta tal grado que se volvió apático y ya no se entretenía con nada.
A mediados de los setenta algo le tuvo que haber pasado en el casino al que iba, la Peña
Taurina. Se debió de enfadar con alguien, y dejó de ir allí. Cambió ese casino por un bar
pequeño, el bar del cine Argensola. A mí me pareció una mala señal. Fue el principio de su
decadencia como jugador de pumba. A mediados de los ochenta dejó de jugar a las cartas
y se dedicó en cuerpo y alma a ver la televisión. No verbalizó nunca por qué dejó de jugar
a las cartas. Reinó como jugador de pumba entre 1968 y 1974. Luego todo cambió, cesó
la edad de oro. (…)
Un día trajeron a la Peña Taurina una máquina del millón, una pinball. Y mi padre se
aficionó de manera fanática. Y yo también, yo tendría ocho años escasos.
Era una auténtica ceremonia. Llegábamos los sábados por la mañana, a eso de las doce,
a la Peña Taurina. Mi padre me pedía una Coca-Cola y nos poníamos los dos a jugar
a la máquina del millón.
Éramos muy felices. Mi padre tendía a mover la máquina con fuerza cada vez que le daba
a los mandos, y eso ocasionaba falta, y la máquina se desconectaba automáticamente
y perdías la bola. Aquellas bolas plateadas, que mi padre lanzaba con los mandos hacia
lo más alto de la máquina, hacia lo más arriba del mundo y de la vida, y veía subir la bola
y yo estaba de pie encima de una silla porque todavía era muy pequeño. Se me grabaron
esas sillas en la memoria, es como si las estuviera viendo ahora mismo, sillas de 1970.
Dios mío, si le gustaba a mi padre jugar a la máquina del millón. A los dos nos fascinaba
el descenso de la bola plateada, los colores, las luces, los sonidos; esperar su llegada con
el dedo en el botón. A mi padre le encantaba conseguir bola extra. A mí también.
Nos encantaba jugar a los dos. Siempre que veíamos en cualquier bar una máquina del
millón, allí que íbamos mi padre y yo. Jugábamos en silencio. Nos comunicábamos por gestos.
Era un rito. Un hombre de cuarenta años pactando con su hijo de ocho.
Strona 4 z 18 EJHH-D0-100
Creo que fueron los momentos de mayor comunión que hubo entre nosotros, cuando
jugábamos a la máquina del millón. Éramos padre e hijo entonces, en una forma en que ya
nunca lo volveríamos a ser. Jugábamos muy bien. Formábamos un solo ser, nos fundíamos.
Éramos amor. Pero nunca lo hablamos. Nunca lo dijimos. Nunca nos lo confesamos.
Nunca.
adaptado de Manuel Vilas, Ordesa
4.1. Por los dos primeros párrafos nos enteramos de que el padre del narrador
A. apostaba grandes cantidades.
B. se mostraba autoritario jugando a las cartas.
C. hacía la vista gorda a los errores cometidos por sus adversarios.
D. se enfadaba al ver a su hijo en el lugar donde echaba sus partidas.
4.2. ¿Cuál es el orden cronológico de los entretenimientos a los que se dedicaba
el padre del narrador?
A. Partidas en el bar del cine; época sin actividades de ocio; años de mayor apego a las
cartas; afición a la televisión.
B. Años de mayor apego a las cartas; partidas en el bar del cine; afición a la televisión;
época sin actividades de ocio.
C. Época sin actividades de ocio; años de mayor apego a las cartas; partidas en el bar
del cine; afición a la televisión.
D. Partidas en el bar del cine; años de mayor apego a las cartas; época sin actividades
de ocio; afición a la televisión.
4.3. ¿Cuál de las frases sobre el juego a la pinball es verdadera?
A. El narrador y su padre constituían un equipo flojo.
B. El padre y el hijo se comentaban las estrategias para ganar.
C. A la hora de jugar, el padre solía actuar con demasiado ímpetu.
D. El narrador medía lo suficiente para jugar estando de pie en el suelo.
4.4. En el último fragmento, recordando a su padre, el narrador se muestra
A. crítico.
B. enfadado.
C. rencoroso.
D. nostálgico.
EJHH-D0-100 Strona 5 z 18
Texto 2
1. Hubo un día, «uno de esos días que apuestas 400 o 500 euros y no ganas nada»,
en el que el castillo de naipes de Carlos se vino abajo. Llevaba un año apostando, 20.000
euros gastados y la mentira había llegado demasiado lejos. Se sintió miserable y vislumbró
el inevitable desenlace que le esperaba si continuaba por ese camino. Acabaría
perdiéndolo todo, dinero, familia y el resto de su autoestima. Con lágrimas en los ojos,
reunió el valor suficiente para volver a casa y confesárselo todo a su mujer y para pedir
ayuda especializada. «Hacía tiempo que apenas podía dormir», cuenta tres años después
de aquello. A esas alturas, el dinero ni siquiera era lo más importante. Había mentido,
robado y falsificado documentos para obtener créditos: «Las apuestas dominaban mi vida».
A los 49 años, este trabajador de banca cayó en la ludopatía.
2. «Empecé jugando 20 o 30 euros a equipos de fútbol que conozco y en cuestión de meses
estaba metiendo 2.000 euros a partidos rarísimos, carreras de galgos, caballos y todo
lo que se me pusiera por delante», recuerda sosegado, sabedor de que huir a tiempo fue
su tabla de salvación.
3. Antes de pedir ayuda, Carlos, padre de dos hijas de 18 y 14 años, tuvo tiempo de «limpiar»
la cuenta de su mujer. «Le robé 6.000 euros», desvela. Dominado por la adrenalina, por
querer ganar un dinero que no le hacía falta, tocó fondo por primera vez de la forma más
inesperada. «Llegaron las Navidades y me di cuenta de que casi no tenía para comer»,
apunta. Sin embargo, seguía con mentiras, nóminas adelantadas, préstamos bancarios
y un sinfín de estratagemas para evitar que su doble vida quedara al descubierto.
4. La fuerza de Carlos para quitarse la careta y reconocer el problema no es precisamente
un caso habitual dentro del pantanoso mundo de la ludopatía. «La persona que está
enganchada es muy hábil para que nadie de su entorno sospeche», avisa Diana Alonso,
psicóloga de Asociación Psiquiátrica de América Latina (APAL).
5. La caída a los infiernos de Carlos no difiere en demasía de la del resto. Alejado de las
apuestas, es consciente de que su enfermedad se extiende siempre bajo el mismo patrón:
«Enseguida olvidas los fallos y lo único que buscas es una solución que te hunde aún más.
Intentas recuperar lo perdido jugando una cantidad mayor, sin control, engañándote,
pensando equívocamente que todo es fruto de la mala suerte».
6. Una vez identificada la ludopatía, resulta vital ponerse en manos de los especialistas.
Así lo hizo Carlos, quien, apoyado por su mujer y sus hijas, comenzó una carrera
contrarreloj para salir del atolladero. «Cuando alguien viene, lo primero que hacemos es
someterle a un control económico estricto. El enfermo solo puede llevar el dinero mínimo
e indispensable y, además, debe justificar cada gasto», resume la psicóloga de APAL. Este
es el primer paso que deben superar los jugadores adictos, con el objetivo de que,
alcanzado el tiempo necesario de abstinencia, decidan por sí mismos no volver a apostar.
«El control del tiempo también es vital. No hay que dejar que se sientan solos», añade
Diana Alonso. Las terapias en grupo son otras de las herramientas fundamentales para
aprender a manejar las emociones y no recaer bajo ningún concepto: «Hay que tener claro
que esto no es un vicio. Es una enfermedad», resume la psicóloga.
adaptado de www.abc.es
Strona 6 z 18 EJHH-D0-100
4.5. ¿En qué momento Carlos tomó la decisión de someterse a una terapia?
A. En el momento en que no tuvo con qué pagar las compras navideñas.
B. Cuando empezó a apostar en cualquier tipo de juego.
C. Al haberle vaciado la cuenta bancaria a su mujer.
D. Al darse cuenta de lo que arriesgaba.
4.6. La expresión su enfermedad se extiende siempre bajo el mismo patrón,
en el contexto en que aparece (párrafo 5), significa que la adicción de Carlos
A. sigue un esquema común.
B. concierne a un tipo de personalidad determinado.
C. se somete a los tratamientos médicos estándares.
D. es consecuencia de unas situaciones vitales parecidas.
4.7. ¿Cuál de las frases une temáticamente ambos textos?
A. El apego a los juegos de azar.
B. El modo de superar una adicción.
C. Consecuencias económicas de la ludopatía.
D. Posturas frente a los problemas conyugales.
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EJHH-D0-100 Strona 7 z 18
La expresión su enfermedad se extiende siempre bajo el mismo patrón, en el contexto en que aparece (párrafo 5), significa que la adicción de Carlos
- A.sigue un esquema común.
- B.concierne a un tipo de personalidad determinado.
- C.se somete a los tratamientos médicos estándares.
- D.es consecuencia de unas situaciones vitales parecidas.
Pokaż odpowiedź i omówienie
A — sigue un esquema común.
Autorskie opracowanie zachowanego tekstu arkusza i zasad CKE; pierwsza redakcja do niezależnej recenzji językowej. W zadaniach otwartych dopuszczalne są także inne poprawne warianty zgodne z warunkami.
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Carlos opisuje powtarzalny mechanizm: zapominanie porażek, próby odzyskania strat większym zakładem, utratę kontroli i obwinianie pecha.
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Choroba przebiega według wspólnego schematu: A.
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Zwrot nie mówi o standardowym leczeniu, jednym typie osobowości ani identycznych okolicznościach życiowych. Wynik porównano z zasadami CKE.
Zwrot nie mówi o standardowym leczeniu, jednym typie osobowości ani identycznych okolicznościach życiowych.
Punktowanie i źródło
4.6. A
powodujące niejednoznaczność
wypowiedzi.
3.1) Zdający określa główną myśl
Strona arkusza: 4
Opracowanie wstępne — oczekuje na zatwierdzenie redakcyjne.